«EL TODO crea en su mente infinita innumerables universos, los cuales existen durante eones de tiempo, y así y todo, para ÉL, la creación, desarrollo, decadencia y muerte de un millón de universos no significa más que el tiempo que se emplea en un abrir y cerrar de ojos.»

«La mente infinita del TODO es la matriz del Cosmos.»

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Viaje a la Nieve con David


David me había pedido ir a la nieve este invierno, nunca había estado en un lugar nevado y se lo tenía prometido, yo hacía años que no visitaba un paisaje nevado y tenía ganas de ir a una región extensa cubierta de nieve. Aprovechando las intensas nevadas acontecidas en el norte peninsular durante la semana anterior, me preparé con los recursos suficientes como para poder sobrevivir ante cualquier eventualidad, ropa, sacos de montaña, comida y bebida, así como cadenas para la nieve; por suerte tuvimos todo a favor y más aún, todo pareció favorecer nuestros deseos.

Aprovechando las fiestas escolares de Carnaval, pudimos escaparnos durante cuatro maravillosos días.
Salimos el sábado alrededor del mediodía  tomé dirección a Cantábria para utilizar la casa de mis padres en Ontoria como campamento base y poder movernos hacia Reinosa y Alto Campoo o cualquier otro paso montañoso entre Cantábria y Castilla y León, de hecho el Puerto de Palombera, estuvo cerrado todos los días. Aunque comenzamos a ver la cordillera nevada desde poco después de salir de casa, fue llegando a Aguilar de Campoo cuando empezamos a encontrar los primeros neveros y poco después, justo en los límites de ambas comunidades autónomas, en Villanueva de Henares, dejamos la autovía para comernos un bocata y primero y primordial que David pudiese darse el gustazo de meterse en la nieve hasta las rodillas.

El día estaba soleado, y la experiencia sobra decirlo fué alucinante, David flipaba con todo, el sonido de las pisadas, sus primeras grandes bolas de nieve, sus primeras revolcadas en ella... y yo sobre todo con lo que estaba disfrutando él. Tras una larga parada, y después de cambiarse de botas, calcetines y pantalones, proseguimos hacia la cercana Reinosa con alguna parada fotográfica. Llegamos para comprobar los accesos  a Alto Campoo y el paso de Palombera, este último cerrado, y ante la cercanía del atardecer decidimos pasar el rato en el parque donde se encuentra el nacimiento del río Ebro, el lugar estaba mágico, nos dimos una vuelta y al caer la noche proseguimos el camino hacía Ontoria, instalarnos, y secar todo para que estuviese disponible al día siguiente.


Iglesia de Santa María de Lebeña


Iglesia de Santa María, Cillorigo (Cantabria), en el Valle de Liébana junto al río Deva.


De estilo mozárabe, parte de la tradición visigoda, a la que van añadiendo elementos meridionales propios del mundo islámico en el que nace y se desarrolla. Monumento Nacional desde el 27-03-1893 y declarada Bien de Interés Cultural.

Existe una referencia a la fundación de la iglesia de Santa María de Flevenia en el año 925 por el conde Alfonso y su mujer Justa (condes de Liébana), dedicándosela al Salvador, a Santa María y a San Román. Estos fallecieron en el 963.
En el Cartulario de Santo Toribio existen dos documentos fechados en el año 925; uno de ellos apócrifo y el otro donde se señala la fecha de construcción de la iglesia de Santa María.

La tradición dice que los condes de Liébana habían edificado la iglesia con la intención que albergase los restos de Santo Toribio, pero al intentar descubrir la sepultura, tanto el conde como sus servidores quedaron ciegos, por lo que éste ofreció su cuerpo y los bienes que poseía en Liébana a los monjes del Monasterio de Santo Toribio, a fin de recobrar la vista. Hecho el milagro, el conde entregó todas sus posesiones.
Parece ser que con ello el santo manifestaba su voluntad de permanecer en ese lugar.

Otra tradición dice que el conde Alfonso, con un ejercito de cincuenta hombres, quiso llevar a la ermita de San Román y por la fuerza las reliquias depositadas en el monasterio de San Martín de Turieno (Santo Toribio) y ocurrió que al abrir la cripta quedaron ciegos. Al recuperar la vista, arrepentido, el conde Alfonso mandó construir la iglesia de Santa María y la donó al monasterio de San Martín de Turieno.

Una curiosidad natural de este monumento era el tejo que había plantado junto a la iglesia, y que pudo tener más de mil años, pues antes era costumbre plantar un árbol de esta especie al finalizar la construcción de un templo. Por desgracia este árbol murió hace unos años.



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